Aumenta a 3.145 cifra de muertos por sismo en Myanmar; grupos pasan apuros para dar atención médica

Rescatistas llevan el cuerpo de una víctima de un edificio derruido tras el sismo del viernes en Mandalay, Myanmar, el jueves 3 de abril de 2025. (AP Foto)

Rescatistas llevan el cuerpo de una víctima de un edificio derruido tras el sismo del viernes en Mandalay, Myanmar, el jueves 3 de abril de 2025. (AP Foto)

BANGKOK (AP) — El número de muertos por el terremoto que sacudió Myanmar hace casi una semana aumentó el jueves a 3.145 luego de que los equipos de búsqueda y rescate encontraron más cuerpos, informó el gobierno militar. En tanto, los grupos de ayuda humanitaria pasan apuros para proporcionar atención médica y refugio a los sobrevivientes.

El ministro de Información, Maung Maung Ohn, también anunció en una reunión realizada en Naipyidó, la capital, que 4.589 personas habían resultado heridas y otras 221 estaban reportadas como desaparecidas, informó la televisora estatal MRTV.

El epicentro del terremoto de magnitud 7,7 del 28 de marzo estuvo cerca de Mandalay, la segunda ciudad más poblada de Myanmar. El sismo derribó miles de edificios, deformó las carreteras y destruyó puentes en varias regiones.

La prensa local ha calculado que el número de víctimas ha sido mucho más alto que las cifras oficiales. Debido a las interrupciones generalizadas de las telecomunicaciones y que sigue siendo difícil acceder a muchos lugares, se cree que la cantidad podría aumentar drásticamente a medida que se den a conocer más detalles.

Un reporte emitido el jueves por la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU se estimó que el terremoto y las réplicas han perjudicado a más de 17 millones de personas en 57 de los 330 municipios del país, incluidas más de 9 millones que resultaron gravemente afectadas.

“Los próximos días serán muy importantes para determinar la escala completa del impacto del desastre y la respuesta necesaria para satisfacer las necesidades de millones de afectados”, señaló.

El secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, dijo que el jefe humanitario de la organización, Tom Fletcher, y la enviada especial, Julie Bishop, llegarán a Myanmar el viernes.

El secretario general pidió a la comunidad internacional que aumente inmediatamente la financiación destinada a las víctimas del terremoto “para que esté a la altura de esta crisis” e instó a que no se obstaculice el acceso a las personas necesitadas.

“El terremoto ha exacerbado el sufrimiento y la temporada de monzones está a la vuelta de la esquina”, señaló.

La Organización Mundial de la Salud dijo que, según su evaluación inicial, cuatro hospitales y un centro de salud habían quedado destruidos por completo, mientras que otros 32 hospitales y 18 centros de salud sufrieron daños parciales.

“Con la infraestructura en riesgo y el creciente número de pacientes, el acceso a la atención médica se ha vuelto casi imposible en muchas de las áreas más afectadas”, señaló la ONU. “Miles de personas necesitan urgentemente atención por traumatismos, intervenciones quirúrgicas y tratamiento para brotes de enfermedades”, añadió.

Un hospital móvil de la India y un hospital conjunto ruso-bielorruso también operaban ahora en Mandalay.

Muchas personas se quedaron sin hogar debido al sismo, y varias más evitaban sus casas por temor a que las continuas réplicas las hicieran colapsar, mientras trabajadores en Naipyidó trabajaban arduamente en campos abiertos a 40 grados Celsius (104 grados Fahrenheit) para levantar grandes tiendas de campaña y proporcionar algo de refugio.

En Mandalay, residentes locales ofrecieron rodajas de sandía a los voluntarios chinos que tomaban un descanso del calor.

Más de 1.550 rescatistas internacionales trabajaban junto a los locales el jueves, según un comunicado del ejército. Diecisiete países han enviado suministros y equipos de rescate.

El ejército de Myanmar arrebató el poder en 2021 al gobierno democráticamente elegido de Aung San Suu Kyi, desatando un conflicto que se ha convertido en una guerra civil.

El terremoto empeoró una crisis humanitaria que ya era grave, con más de 3 millones de personas desplazadas de sus hogares y casi 20 millones necesitadas incluso antes del sismo, según la ONU.

A medida que crecían las preocupaciones de que los combates en curso pudieran obstaculizar los esfuerzos de ayuda humanitaria, los militares declararon el miércoles un cese del fuego temporal, vigente hasta el 22 de abril. El anuncio se produjo después de los ceses del fuego temporales y unilaterales anunciados por grupos de resistencia armada opuestos al régimen militar.

Los militares dijeron que tomarían las medidas “necesarias” contra esos grupos si utilizan el alto el fuego para reagruparse, entrenar o perpetrar ataques.

El jueves, los medios de comunicación locales informaron que los ataques militares continuaban en varias áreas del estado de Kachin, en el norte de Myanmar, pero dichos informes no pudieron ser confirmados de manera independiente.

Antes del terremoto, los militares luchaban contra el grupo miliciano del Ejército de Independencia de Kachin, entre otros. El grupo armado también declaró un alto el fuego el miércoles, pero se reservó el derecho a defenderse. No se sabe cómo se desató el combate reportado.

El terremoto sacudió Kachin, pero no ha habido informes de daños en la zona.

En Bangkok, donde el terremoto derrumbó un rascacielos en construcción, la búsqueda de sobrevivientes y cuerpos continuó mientras el gobernador Chadchart Sittipunt dijo que se había detectado un posible sonido de vida entre los escombros. Sin embargo, al final del día, no se había encontrado a nadie.

Veintidós personas murieron y 35 resultaron heridas en la ciudad, principalmente por el derrumbe del edificio sin terminar.

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Jintamas Saksornchai contribuyó a este despacho.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.