Autobuses eléctricos, la apuesta de México para impulsar su industria ante políticas de Trump
Autobuses eléctricos, la apuesta de México para impulsar su industria ante políticas de Trump
CIUDAD DE MÉXICO (AP) — La consolidación de una poderosa industria local que pueda servir de escudo protector ante las medidas proteccionistas de Washington se ha convertido en una de las apuestas de la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum.
El gobierno decidió apoyar el proyecto que desarrollaron las empresas privadas mexicanas Megaflux y Dina, junto con universidades locales, para la fabricación del primer autobús totalmente eléctrico diseñado y fabricado en México, con el que se espera fortalecer la industria nacional de electromovilidad y competir con otros modelos asiáticos que se venden en el país.
La fabricación de los autobuses eléctricos Taruk —que en la lengua de la etnia indígena yaqui significa “correcaminos”— ya está en pleno proceso y se prevé que para finales de este año estarán en el mercado mexicano al menos unas 200 unidades, indicó a la prensa el fundador y director general de Megaflux, Roberto Gottfried.
La alcaldía del puerto turístico de Ensenada, en el estado de Baja California, adquirió 80 autobuses, que tienen un valor estimado por unidad de 6,5 millones de pesos (unos 325.000 dólares).
El 70% de los componentes del Taruk son mexicanos incluido su motor, pero las celdas de litio que alimentan la unidad son traídas de China, precisó Gottfried.
Cada unidad tiene una capacidad para 60 pasajeros y una autonomía de hasta 385 kilómetros, tras dos horas de carga.
La producción del primer autobús eléctrico en México no pudo ser más oportuna para el gobierno de Sheinbaum puesto que coincide con el Plan México, que surgió en medio de las tensiones generadas por los anuncios del presidente Donald Trump sobre la imposición de aranceles generales para proteger a la industria estadounidense.
El objetivo es impulsar la producción nacional y reducir la dependencia de las importaciones.
En un país como México, donde una de cada tres personas utiliza el transporte público todos los días, el desarrollo de ese sector representa “una de las columnas vertebrales de la actividad económica”, afirmó Gottfried. Y agregó que “tener un participante fuerte en esta área es algo que conviene mucho en México, tanto por mediación tecnológica como por el resguardo de los empleos nacionales”.
En el marco de sus políticas proteccionistas, Trump acordó el miércoles un impuesto base del 10% sobre las importaciones de todos los países y tasas arancelarias más altas sobre docenas de naciones que tienen superávits comerciales con Estados Unidos, entre ellas China, Corea del Sur, Japón, Taiwán, y los países de la Unión Europea.
Tanto México como Canadá —que son socios de Estados Unidos en el tratado comercial del T-MEC— quedaron libres del arancel general del 10%.
La semana pasada el mandatario estadounidense también acordó aranceles de 25% para las importaciones de automóviles, que entrarán en vigencia a partir del 3 de abril. A las importaciones de aluminio y acero también se impusieron aranceles de 25%.
De acuerdo con cifras oficiales, en 2024, en México se fabricaron 3,9 millones de vehículos, de los que un 87% se destinaron a la exportación, esencialmente al mercado estadounidense. Se estima que en el país se vendieron el año pasado alrededor 69.713 unidades eléctricas.
El gobierno espera atraer inversiones por 277.000 millones de dólares con el Plan México.
En medio del contexto de incertidumbre que enfrenta el país, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, reconoció recientemente que el autobús Taruk no solo representa una innovación tecnológica, sino también una “decisión estratégica” para la soberanía industrial del país.
En ese sentido, Gottfried admitió que pese al escenario adverso, México tiene “una ventaja competitiva en cuanto al tamaño de su mercado interno” para desarrollarse y superar la tormenta.