Secretario de defensa de EEUU dice que se necesita mayor disuasión contra China en mar disputado
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, al centro, llega para reunirse con el presidente filipino Ferdinand Marcos Jr. en el palacio presidencial de Malacanang, el viernes 28 de marzo de 2025, en Manila, Filipinas. (AP Foto/Basilio Sepe, foto compartida).
MANILA, Filipinas (AP) — El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, dijo el viernes que el gobierno del presidente Donald Trump fortalecería los lazos militares con Filipinas para reforzar la disuasión contra “las amenazas de los comunistas chinos” y asegurar la libertad de navegación en el disputado Mar de China Meridional.
Hegseth habló durante una reunión en Filipinas con el presidente Ferdinand Marcos Jr., su primera parada en su primer viaje a Asia para reafirmar el compromiso “inquebrantable” de Washington con la región durante el gobierno de Trump. Antes de la visita, China dijo que Estados Unidos era un “depredador” y un aliado poco confiable.
El enfoque de política exterior de “Estados Unidos primero” de Trump ha generado preocupaciones en Asia sobre la magnitud y profundidad del compromiso de Washington con la región.
La decisión de Hegseth de hacer de Filipinas su primera parada en Asia, seguida de Japón —ambos aliados de Estados Unidos, con los cuales tiene un tratado, y que enfrentan disputas territoriales con China— fue la mayor garantía hasta ahora por parte de Washington en el gobierno de Trump para mantener una presencia de seguridad en la región.
“La disuasión es necesaria en todo el mundo, pero específicamente en esta región, en su país, tomando en cuenta las amenazas de los comunistas chinos”, le dijo Hegseth a Marcos. “Los amigos deben estar hombro con hombro para disuadir el conflicto, para asegurar que haya libre navegación, ya sea que lo llamen el Mar de China Meridional o el Mar Occidental de Filipinas”.
“La paz a través de la fuerza es algo muy real”, afirmó Hegseth. Elogió a Filipinas por mantenerse “muy firme” para defender sus intereses en las aguas en disputa.
China reclama prácticamente todo el Mar de China Meridional, una importante ruta de comercio global y de seguridad. Filipinas, Vietnam, Malasia, Brunéi y Taiwán también tienen reclamos superpuestos sobre las concurridas aguas ricas en recursos. En los últimos dos años han aumentado las confrontaciones entre las fuerzas navales y de las guardias costeras de China y Filipinas.
Durante el gobierno previo del presidente Joe Biden, Estados Unidos advirtió repetidamente que está obligado a ayudar a defender a Filipinas si las fuerzas, barcos y aviones filipinos son atacados en el Pacífico, incluido el Mar de China Meridional.
Hegseth reiteró esa promesa al expresar “el compromiso inquebrantable” de Trump y él “con el Tratado de Defensa Mutua y la asociación.”
Marcos le dijo al jefe de defensa de Estados Unidos que, al visitar Filipinas primero en Asia, “envía un mensaje muy fuerte del compromiso de ambos países de continuar trabajando juntos para mantener la paz en la región del Indo-Pacífico, dentro del Mar de China Meridional”.
“Siempre hemos entendido el principio de que la mayor fuerza para la paz en esta parte del mundo sería Estados Unidos”, declaró Marcos.
Antes de la visita de Hegseth, el portavoz del Ministerio de Defensa chino, Wu Qian, dijo que Beijing se opone a la “interferencia de países externos” en el Mar de China Meridional.
“La cooperación militar entre Estados Unidos y Filipinas no debe dañar los intereses de seguridad de otros países ni socavar la paz y estabilidad regional”, dijo el jueves en una conferencia de prensa mensual.
Agregó, sin dar detalles, que Washington tiene “un asombroso historial de romper sus promesas y abandonar a sus aliados” a lo largo de su historia.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Guo Jiakun, advirtió por separado a Filipinas en una conferencia de prensa el martes “que nada bueno puede salir de abrir la puerta a un depredador. Aquellos que voluntariamente sirven como piezas de ajedrez serán abandonados al final”.
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El periodista de The Associated Press Ken Moritsugu en Beijing contribuyó a este informe.